El papel de Abacá por Juan Barbé

El abacá es una planta herbacea de la familia de las musaceas, también conocida como cáñamo de Manila. Su nombre botánico es Musa textilis y nada tiene que ver con el cáñamo. Se parece mucho a la planta del banano y está estrechamente emparentada con ella.

La fibra del abacá se extrae de la vaina de las hojas que rodea el tallo, son fibras delgadas y largas, de gran resistencia mecánica y a la humedad, brillo natural y de una coloración pardo clara.

Filamentos de la vaina de la hoja en su color natural

Además de  diversas aplicaciones textiles como tejidos, alfombras, cuerdas, la fibra de abacá se usa  en la fabricación de papeles de calidad. Forma parte del papel moneda de Filipinas.

Durante años el único productor mundial fue Filipinas, ahora también se cultiva en Ecuador.

La obtención de la fibra.

La obtencion de las fibras es laboriosa, hay que cortar las vainas en filamentos finos a lo largo de la hoja y prensar entre rodillos hasta obtener un largo hilo que se pone a secar.

 A partir de aquí podemos comenzar el proceso papelero.

En la elaboración del papel vamos a diferenciar dos métodos de trabajo, según trabajemos con la pulpa procesada y blanqueada industrialmente o bien trabajemos con la materia prima en bruto.

Pulpa blanqueada.

Debido a la calidad de su fibra, el Abacá es una de las pocas plantas, no madereras, que se procesan industrialmente y pueden adquirirse como pulpa blanca. 

Preparación de las fibras

Desfibrado. Puede hacerse con una batidora y con paciencia. La cantidad óptima de fibra respecto al volumen de agua, es 35 gms pulpa seca por litro de agua. Se debe batir la dilución durante, al menos 10 minutos. Así podemos obtener una fibra suficientemente suelta como para elaborar hojas de papel de formación aceptable. Lo ideal es el desfibrado con pila holandesa y posterior refino.

Refino. En el taller Eskulan, partiendo de la pulpa de Abacá hacemos dos tipos de papel, según el tiempo y la intensidad del refino en la pila holandesa.

Refino

Mediante un refino de 30 minutos y con poca presión del molón y a una consistencia del 4% se obtiene unas fibras poco cortadas, suficientemente abiertas como para formar una hoja de poro cerrado, buena resistencia superficial tanto en humedo como en seco y aceptable estabilidad dimensional. Esta estabilidad de la hoja puede mejorarse mezclando al Abacá distintos porcentajes de Algodón. El Algodón deberemos refinar por separado ya que tiene distinto tiempo de corte que el Abacá.

El papel de Abacá es muy blanco, apto para acuarela, grafito etc…. Mezclado con un 50% de Algodón se obtiene un extraordinario papel para grabado y litografía 

Debido a su gran resitencia al «doble pliegue» y su capacidad para amoldarse a superficies, se usa mucho en escultura con papel y todo tipo de manipulados.

Hojas de Abacá tamaño 56×76 cm y 220gm/m2 de peso

Refino.

Partiendo también de la pulpa blanca y a una consistencia del 3´5% se refina durante, al menos, 150 minutos con el molón muy bajo, es decir un refino de corte intenso en el menor tiempo posible. Trabajando de esta manera obtenemos fibras cortas, no excesivamente engrasadas que dan un papel delgado,  de lento desgote y dificultad de formación, traslúcido, de tacto muy sedoso, de carteo característico y de suficiente estabilidad como para ser utilizado como soporte litográfico, fondino, encuadernación, caligrafía etc…

 

 

Papel de Abacá de 10 gms/m2

 

Hace años a este papel se le llamaba Manila, pues la materia prima con que se fabricaba era Abacá y procedia en su totalidad de Filipinas. Se usaba mucho para patronajes en sastrerías. Ante el encarecimiento de la materia prima, el Abacá fue sustituido por el Sisal que recordaba vagamente a aquél y ahora se fabrica con fibras de coníferas, manteniendo siempre el nombre original de papel Manila.

Transparencia de papel Abacá de 10 gms

Materia prima.

Los largos filamentos de fibras conviene cortarse en trozos de unos 4cm de longitud, así favorecemos la cocción y el posterior desfibrado.

 

Filamentos cortados a 4-5 cm

Cocción

No es necesario remojado previo. Los mejores resultados se han obtenido con una cocción a la sosa al 14% durante 80 minutos y a presión atmosférica. Similares resultados se obtienen cociendo con carbonato sódico al 18% y durante 120 minutos. Despues de la cocción dejamos el Abacá en su caldo durante 12 horas hasta que este se enfríe.

Durante el lavado, que es rápido, ya observamos la aparición de fibras blancas que se sueltan con mucha facilidad.

Con el Abacá ya cocido y lavado podemos obtener dos tipos de papel bien distintos según el tratamiento que demos a la fibra.

Batido.

Totalmente manual mediante mazos y posterior desfibrado con batidora. Esta es una operación lenta, se pueden evitar los mazos e ir directamente a la batidora. Os recomiendo mucha paciencia, el Abacá ira enrrollandose al eje de la batidora y tendreís que ir soltando el lio; pero se consigue un buen desfibrado y el resultado merece la pena. Esta operación se acelera mucho trabajando con una Pila Naginata o con una Holandesa, en este último caso evitando bajar el molón, solo batiendo fibra sin tocarla. El resultado es una fibra casi blanca, larga, bastante rígida sin cortes ni aplastamientos.

Formación de la hoja.

Para formar la hoja con las fibras así obtenidas podemos usar el formador nepalí, japonés o árabe. Escepto en la formación de la hoja al estilo nepalí, es conveniente trabajar con neri. El papel obtenido es traslúcido, blanco marfileño con bastante mano, mucha estabilidad dimensional y cualidades extraordinarias para la estampación.

 

 

Papel Abacá, fibra muy larga, batida a mano

 

Batido y refino.

Todo este trabajo hay que hacerlo con la Pila Holandesa. Trabajamos bajando el molón lévemente, peinando la fibra, sin cortarla, solo aplastandola y durante 25 minutos. De esta manera evitamos también un calentamiento excesivo de la fibra y la consiguiente pérdida de estabilidad.

Formación de la hoja

Solo trabajaremos con formador verjurado o vitela. El desgote de la hoja es lento y hay que estar muy atento a la formación de esta. El color del papel es similar al anterior, con mucho carteo, menor estabilidad, gran resistencia al doble pliege y al arranque superficial. Este e un papel ideal para dibujo, tizas, tinta china y encuadernación.

 

 

Papel despues de 30´de refino

 

El papel visto al trasluz

Estudio Micrográfico.

Fibra de hoja, larga, fina y lustrosa, blanca, bastante rígida y de fuerte resistencia. Paredes uniformes y de sección redonda. Longitud de fibra media 7 mm y diametro 0,024. Contenido en celulosa 69% y lignina y otras sustancias 21%.

Fibras largas y finas 4 aumentos

Vista 10 aumentos

 

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